viernes 30 de julio de 2010

Por favor, no escuches

Hace ya algún tiempo escribí en la Newsletter de la empresa Terra Consultoría de Incentivos un artículo titulado: Aprender a no escuchar. A medida que pasa el tiempo lo que allí decía cada vez lo tengo más claro. La gente que marca diferencias –y que no viven vidas estándares programadas por una educación igualitaria que nos uniformiza– se aparta del rebaño y sigue caminos alternativos. Mark Twain decía: «En las multitudes lo que se acumula no es el sentido común sino la estupidez». Un adagio latino afirma algo parecido: «Ubi multitudo, ubi malum» (Donde está la multitud está el mal). De hecho un libro que está teniendo éxito últimamente –hablaré de él algún día– lleva por título: «Ignora a todos», de Hugh Mcleod. Y es que el éxito procede siempre de la diferencia, de lo no habitual, de lo extraordinario... Eso sí, el coste emocional es elevado: soledad, incomprensión, ser señalado, criticado... ¡juzgado! Y no trate de explicar nada a nadie...

Como empieza el mes de agosto, y para reflexionar, me gustaría dejar de nuevo el artículo citado: Aprender a no escuchar. Este blog se toma un respiro veraniego aunque es probable que de vez en cuando caiga algún que otro post. Buen verano a todos. El artículo dice así:

«Sí, a primera vista puede parecer una contradicción, pero la experiencia demuestra que también hay que aprender a no escuchar, porque hay personas que son expertas en amputar los sueños de los demás con sus palabras malintencionadas.

En cierto modo, lo que se esconde detrás de esos dardos envenenados es la envidia (ver artículo La gestión de la envidia), que no es más que el recurso de los menos capaces; individuos que ante la imposibilidad de alcanzar los objetivos que les gustarían, intentan que otros tampoco se alcen con ellos porque eso supondría dejar al descubierto sus carencias. Para ello no tienen reparos en maldecir las ilusiones de los demás con la finalidad de que desistan y así poder saciar sus propias insatisfacciones personales.

Sólo si se tiene una personalidad muy fuerte –esto no resulta nada sencillo– uno es capaz de abstraerse, tomar distancia de los comentarios ácidos que otros realizan y nadar a contra corriente. Somos humanos, y las opiniones ajenas –por mucho que digamos– nos afectan e influyen en nuestro estado de ánimo y en nuestras decisiones.

Siempre me ha interesado el peso que tiene la masa –la multitud o las mayorías– en nuestros comportamientos. Distintos autores han escrito sobre la influencia que ejerce el grupo en el individuo. En muchos casos, la necesidad de aprobación de los demás –especialmente en las culturas latinas donde la necesidad de afiliación es mayor– está implícita en tales comportamientos. Ser diferente –apartarse del rebaño– es pasto de incomprensión y, consecuentemente, de rechazo, algo que no siempre es fácil de asimilar y digerir.

Una investigación realizada por el psicólogo Solom Eliot Asch (1907–1996) («Studies of independence and conformity: A minority of one against a unanimous majority», 1955) pone de manifiesto en qué medida hay personas que son esclavas del grupo. El estudio es el siguiente. Se presentan dos cartones a 7 individuos. Uno de los cartones tiene pintada una recta que sirve de referencia. El otro, tiene tres rectas de distinta longitud, una de las cuales es de igual tamaño a la que sirve de referencia. Se pide a las personas que decidan, por turno, cuál de las rectas es igual al patrón. Las diferencias de longitud son suficientes para que no existan graves problemas de percepción. De las 7 personas, sólo una es un «ingenuo» participante, mientras que las otras 6 están «compinchadas» para engañar. Estas últimas hablan en primer lugar e indican una recta distinta a la de referencia. ¿Qué dirá el invitado? En ausencia de cualquier tipo de influencia (sin personas que engañan) el índice de error es del 1%. En presencia de 6 personas preparadas para engañar, el porcentaje de error puede llegar a aumentar hasta el 37%; es decir, el juicio unánime del grupo ejerce una fuerte presión sobre la decisión del participante «ingenuo».

Por tanto, en ocasiones, la mejor recomendación es hacer oídos sordos a los que nos transmiten terceras personas y centrarnos firmemente en nuestros propios objetivos. No mirar demasiado a los lados y tirar por la calle de en medio podría ser una recomendación útil.

Es conocida la historia de una carrera de ranas cuyo objetivo era alcanzar lo más alto de una gran torre. En la salida se había congregado una gran multitud de espectadores que habían acudido para apoyarlas y animarlas. Preparados, listos, ya. Comienza la competición. Pronto, los asistentes, ante las dificultades de las ranas para avanzar hacia la cima de aquella torre, murmuraban:

¡Qué pena! ¡No lo van a conseguir! ¡No van a poder!

Algunas de las ranas, al escuchar las voces, comenzaron a desistir. Pero había una que persistía y continuaba la subida sin inmutarse. A medida que avanzaba la carrera, la multitud continuaba gritando:

¡Qué pena! ¡No lo van a conseguir! ¡No van a poder!

Poco a poco, las ranas iban abandonando una a una, menos aquella que continuaba a su ritmo sin poner mucho interés a los comentarios. Ya al final de la carrera, todas las ranas habían cejado en su empeño excepto la que se había mantenido firme en su propósito desde el principio. La curiosidad se apoderó de todos los presentes. Querían saber cómo había sido posible aquella hazaña. Y cuando fueron a preguntarle acerca de sus habilidades para alcanzar tal proeza, fue cuándo descubrieron que ¡era sorda!

Ésa fue su gran virtud, carecer del sentido del oído para escuchar opiniones que la hubieran alejado de su meta. En muchas ocasiones somos prisioneros de nuestros pensamientos y la mente se convierte en una especie de campo de concentración. Para bien y para mal, los pensamientos determinan nuestros sentimientos –positivos o negativos– que determinan nuestras conductas catapultándonos hacia la cima o hundiéndonos en el fango. Henri Poincare manifestaba: «El pensamiento no es más que un claro en medio de la noche, pero ese claro lo es todo». Nuestro más fiel compañero o nuestro más incómodo destructor. Por este motivo, hay que saber qué mensajes dejamos entrar en nuestro cerebro y filtrar muy bien su contenido. Muchas limitaciones no son sino falsas creencias incrustadas en nuestro inconsciente más profundo resultado de prejuicios, tópicos y mensajes dañinos que nos han ido transmitiendo –a veces sin malicia y en otros con intencionalidad clara– que nos apartan de la oportunidad de alcanzar nuestros sueños (ver Lo hicieron porque no sabían que era imposible).

El peso de la masa y las opiniones ajenas no siempre es acertado. El filósofo Bertrand Russell (1872–1970) sentenciaba: «Que una opinión sea compartida por mucha gente no quiere decir que no sea errónea». El razonamiento del padre Benito Jerónimo Feijoo (1676–1764) iba por senderos similares: «Los ignorantes, por ser muchos, no dejan de ser ignorantes». No siempre lo que piensa la mayoría es equivocado, pero habitualmente, la gente que marca diferencias –que ve cosas que los demás no captan y anticipa escenarios futuros– se desmarca de la multitud, sigue su propio instinto y no se deja avasallar por las corrientes de opinión. Muchos negocios se han hecho gracias al arrojo de aquellos que desoyendo el consenso popular, tuvieron la valentía de actuar en sentido contrario (en la diferencia está el éxito) al que otros muchos aconsejaban.

Entonces, escuchar ¿sí o no? Sí, pero no a todo el mundo ni en todo momento. Los proyectos y las decisiones hay que contrastarlos, pero son pocas las personas a las que uno puede recurrir para hacerlo. Saber escuchar y no juzgar –aspectos fundamentales de todo buen coach– no son cualidades que abunden en la mayor parte de las ocasiones. Si alguien de verdad quiere que lo mejor para ti jamás tratará de apartarte de tus sueños; y si piensa que vas por el camino equivocado, te lo hará saber de manera muy sutil. En cualquier caso, dejará que seas tú quien por ti mismo decida el curso que quieres dar a tu vida respetando al máximo tu individualidad única e irrepetible».

miércoles 28 de julio de 2010

El caso Freshly Branded y Guerra Creativa

Me ha gustado esta iniciativa de crowdsourcing que consiste en desarrollar trabajos de comunicación y marketing sin contar con empleados. Para ello, la empresa, Freshly Branded, recibe ofertas de compañías que necesitan desarrollar determinados trabajos y los ofrece a la comunidad. Los freelance pujan por el trabajo indicando cuánto tardarían, cuáles son sus ventajas competitivas y el precio, y, finalmente, la compañía elige aquel que más se adapta a sus necesidades. Otro ejemplo parecido es el de la empresa Guerra Creativa:

- Web Freshly Branded: http://www.freshlybranded.com/
- Web Guerra Creativa: http://es.guerra-creativa.com/

Os dejo un vídeo encontrado en el blog 1000 oportunidades donde se habla sobre el tema:

lunes 26 de julio de 2010

Raúl González: el ejemplo de los valores

El 17 de enero de 2009, con ocasión de que Raúl González Blanco cumplía su partido 500 en Primera División, escribía un artículo en el Cinco Días titulado: Raúl, un ejemplo para directivos.

Hoy, a las 13 horas el 7 blanco daba su última rueda de prensa como jugador merengue. Creo que es justo recordar lo que escribíamos hace algo más de uno para destacar, sobre todo, los valores que representa el madridista –su biografía se titula Raúl, el triunfo de los valores, de Enrique Ortego– y que sirven de referencia para directivos y no directivos.

¿Cuál son esos valores?

1. Mentalidad ganadora: es de esa clase de tipos que no admite otro resultado que no sea la victoria. En cierta ocasión decía: «Sólo me doy un diez en ganas de ganar». Toda la gente que marca diferencias son personas muy competitivas. Si hay algo que les produce alergia y no soportan es la derrota.

2. Ambición: cada reto conseguido necesita renovarlo por otro nuevo. Cada cota la convierte inmediatamente en el valle de la siguiente cima. Tiene hambre. Y es que nadie vuela demasiado alto siendo excesivamente conformista. A lo largo de su carrera ha ido sucesivamente batiendo récords. Debutó con tan sólo 17 años; fue el más joven en llegar a los 100 goles en el Real Madrid; máximo goleador en la historia madridista; máximo goleador de la Liga de Campeones y máximo goleador de la historia en competiciones europeas.

3. Tolerancia a la presión: Jorge Valdano, que le hizo debutar el 29 de octubre de 1994, escribía de él: «Se siente cómodo en los momentos cruciales. Donde al común de los mortales le entran dudas, él tiene certezas; donde todos tiemblan, él disfruta. Resulta increíble lo poco que le cuesta lograr cosas difíciles». Di Stéfano sentenció: «Raúl consigue lo que muy pocos se animan a hacer: entrar a un estadio con cien mil personas y jugar como si estuviera en el barrio». Así son los ganadores, gente a la que la adversidad les sirve de acicate e incluso les divierte.

4. Convicción: tiene tal confianza en sí mismo que cualquier cosa que intenta parece estar predestinada a tener un desenlace positivo. Valdano también dijo de él: «Si una jugada tiene diez respuestas posibles, puede que Raúl no elija la mejor, pero su decisión tiene tal carga de fe, que terminará convenciéndonos». Mucha gente se queda en el camino por no creer demasiado en ellos mismos. La autoestima es determinante en la consecución de objetivos.

5. Inteligencia: En los inicios de su carrera profesional tuvo un desliz con la noche. Pecados de juventud. Al inteligente no se le mide por cometer o no errores –todos fallamos– sino por su habilidad para aprender de ellos. No volvió a tropezar en la misma piedra. Gracias a su madurez precoz, él mismo se dio cuenta que lo que había hecho no estaba bien, entonó el «mea culpa», enderezó el rumbo y siguiendo sumando partidos, goles, títulos y premios.

6. Valentía: Sin riesgo no hay evolución ni crecimiento. Como afirmaba Sun Tzu: «Donde hay grandes recompensas hubo hombres valientes». La seguridad no es una virtud que defina a los que descubren nuevos mundos, a los que dejan atrás records históricos, a los que cambian las reglas... Cuentan que cuando fue a Zaragoza a jugar su primer partido oficial, en el vestuario, rodeado de veteranos, mientras todos calentaban, se hizo un rondo y se atrevió a hacerle un caño al capitán, Manolo Sanchís.

7. Humildad y generosidad: en el debate nacional sobre si debía o no ir a la selección para la Eurocopa 2008 de Austria y Suiza adaptó una postura discreta digna de elogio. Sabía que los intereses colectivos estaban por encima de los individuales. No buscó generar polémicas desestabilizadoras aunque le fuesen beneficiosas. En cualquier equipo –deportivo y empresarial– la estabilidad y la unión son el primer requisito para conseguir cosas grandes. Los egos, los personalismos, las individualidades son demoledores para los equipos de trabajo.

8. Resistencia: como todos, Raúl ha pasado por momentos difíciles, pero su fortaleza emocional le ha permitido aguantar los sinsabores con madurez. Hay personas que suben y luego caen. Él ha sabido mantenerse sin dejarse dominar por la depresión del momento. Ninguna biografía –ni en lo personal ni en lo profesional– es una línea recta. Periodos mejores y peores se alternan, por ello, saber resistir es un sello distintivo de las personalidades más valiosas.

9. Trabajo: cuando llegó al primer equipo la pierna derecha la tenía de adorno, era un enclenque con cara de niño y se pasaba el partido corriendo. A base de trabajo, poco a poco fue ganando habilidad con la diestra, su musculatura fue tomando forma, fue dosificando su energía en el terreno de juego y demostrando a todo el mundo que haría historia en el balompié. Quien piense que llegar arriba es cuestión de suerte, además de un ingenuo es un envidioso. Detrás de cualquier éxito hay mucha reciedumbre y capacidad de sacrificio.

10. Deportividad: o fair play o ética (en el mundo de la empresa). En un ganador, la destreza técnica debe ir acompañada de la calidad humana. No vale cualquier cosa con tal de conseguir resultados. Un dato: su currículum está limpio de tarjeta rojas.

Al hablar de Raúl los elogios se acumulan: «Raúl parece brasileño» (Ronaldo); «Todos sabemos lo que representa Raúl no sólo para su equipo, sino para el fútbol» (Trezeguet); «El Madrid ha fichado a grandes jugadores, pero el mejor es Raúl y lo tenían en la cantera» (Fergurson); «Raúl es el Madrid y el Madrid es Raúl» (Butragueño).

Enhorabuena Raúl por lo conseguido hasta el momento y ánimo para los nuevos retos. Seguiremos aprendiendo de ti».

* Palmarés: 6 Ligas (1995, 1997, 2001, 2003, 2007 y 2008), 3 Copas de Europa (1998, 2000 y 2002), 2 Copas Intercontinentales (1998 y 2002), 1 Supercopa de Europa (2002), 4 Supercopas de España (1997, 2001, 2003 y 2008). Otros logros en el siguiente link y sus mejores goles. También os dejo un excelente artículo que escribe hoy Vicente Del Bosque sobre Guti, con una bonita anécdota entre ambos.

domingo 25 de julio de 2010

Homenaje a los blogueros (XXV): Juan Diego Sánchez

Hoy se cumplen la XXV edición de esta sección del blog que lleva por título Homenaje a los Blogueros y nos acompaña Juan Diego Sánchez que es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Málaga (UMA) y lleva diez años trabajando como periodista, locutor de radio y presentador de televisión y eventos. Actualmente, imparte también talleres de oratoria básica y al mismo tiempo prepara su tesis doctoral sobre comunicación política y la opinión pública. Su blog Comunicación a la Deriva está centrado en estos temas.

Aquí van las preguntas y sus respuestas:

1. Una lección que te ha enseñado la vida: Tener un hijo te abre los ojos en muchas facetas de la vida, te muestra lo que de verdad importa.

2. Una lección que te ha enseñado el mundo profesional: La experiencia y la humildad son indispensables.

3. Una lección que te haya enseñado el Doctorado: Estoy con la tesis tras aprobar el DEA (Diploma de Estudios Avanzados), la mejor lección es el valor de la constancia y de la voluntad.

4. Una lección que te haya enseñado el mundo de internet/blogs/redes sociales: Abre las puertas a la creatividad, al contacto social y al conocimiento.

5. Lo que más te gusta del mundo 2.0.: Es una biblioteca infinita y de acceso universalizado. Es un gran aliado para la libertad de expresión.

6. Lo que menos te gusta del mundo 2.0.: Es un arma de doble filo. Es una herramienta para el bien pero también para el mal (los hay que pasan horas y horas pensando cómo te van a robar o estafar por la Red).

7. Define con una frase el mundo en que vivimos: Sin duda, este mundo, como la vida misma, es un misterio.

8. Lo que más echas de menos en la sociedad: Solidaridad verdadera.

9. Cualidad que más valoras de una persona: Que no sea egoísta.

10. Lo que menos soportas en una persona: Que no me deje hablar y no muestre el más mínimo interés ante lo que le cuento.

11. Un consejo que daría a los más jóvenes: Combinar formación con diversión, no renuncies a ninguna de las dos cosas.

12. El mayor enemigo del hombre es: El hombre.

13. El mayor aliado del hombre es: El hombre, con permiso de Dios, si es que existe.

14. Una película que recomendarías y por qué: El Cazador (1978), de Michael Cimino. La vi por primera vez siendo un niño y, desde entonces, la conservo en mi memoria. Está cargada de tristeza pero en ella hay algo que me atrae, creo que ese ambiente tan existencialista va conmigo. Me emociona…

15. Un libro que recomendarías y por qué: ‘Ficciones’, de Jorge Luis Borges. Recoge relatos llenos de magia. Es fácil de leer, es un juguete magistral de la literatura.

16. Un restaurante que recomendarías y por qué: No viajo mucho, por tanto me quedo en Málaga, una tierra maravillosa cargada de luz. Más que un restaurante, recomiendo una bodega: El Pimpi. Si venís a Málaga, pasaos.

17. Una comida: Papas a lo pobre con huevo.

18. Una canción que recomendarías y por qué: Hay mil canciones, cualquiera que emocione. Yo no puedo traicionar el pasado que tanto me hizo vibrar: Iberia Sumergida de Héroes del Silencio (siempre existirán).

19. Una ciudad que recomendarías para ir de visita y por qué: Granada es, sencillamente, encantadora.

20. Una ciudad que recomendarías para vivir y por qué: No me gusta la ciudad, prefiero la tranquilidad de los pueblos. Alhaurín el Grande está muy bien (en Andalucía hay mucho donde elegir).

21. Lo que más te gusta de España y españoles: Sin duda, el clima y nuestro carácter abierto.

22. Lo que menos te gusta de España y españoles: Que el clima se pase de la raya con su bondad y rompa los termómetros. ¿Sobre nosotros? Que confundamos hablar mucho con comunicar bien.

23. Con qué personaje histórico y actual te gustaría compartir un "mano a mano":
- Histórico: Juan Pablo II.
- Actual: Rajoy y Zapatero.

24. ¿El hombre es bueno por naturaleza (Rousseau) o El hombre es un lobo para el hombre (Hobbes)?: Lo segundo, sin duda.

25. ¿La vida tiene o no tiene sentido?: No tiene sentido, es un misterio. Vivimos en un orden creado artificialmente para no volvernos locos. Vivimos al día a día estresados sin caer en la cuenta de que no sabemos ni el origen de todo lo que existe ni el futuro que nos depara. La existencia es un misterio irresoluble.

26. ¿Existe la amistad verdadera o sólo sucedáneos de amistad?: Sí, existe, quiero creer en ello, tengo fe en el ser humano a pesar del lobo de Hobbes.

27. El mundo evoluciona a mejor, a peor o está igual que hace siglos: En algunas cosas vamos a mejor y en otras a peor porque no ponemos remedio a problemas que tienen solución. Pienso, a pesar de todo, que mejoramos.

28. ¿Qué es el éxito para ti?: La felicidad de mi familia.

29. ¿Qué es la sabiduría para ti?: Saber cómo lograr esa felicidad.

30. ¿Cómo ves la muerte desde tus zapatos?: La muerte es, sencillamente, una putada. Debemos aprender a envejecer y a morir.

31. ¿La vida es maravillosa o, tal vez, como decía Huxley es el infierno de otros planetas? La vida, para la mitad del planeta, es maravillosa y, para la otra mitad, un infierno.

32. Un buen jefe se distingue por: Saber delegar responsabilidad tras encontrar las virtudes de sus trabajadores.

33. Un buen empleado se distingue por: Su profesionalidad y capacidad de trabajo en equipo.

34. Un líder de referencia para ti: Amigo Francisco, me quedo con los profesores e investigadores de los que tanto estoy aprendiendo gracias a una de mis pasiones: la comunicación.

35. Si fueses Presidente del Gobierno, la primera decisión que tomarías: Mejorar la comunicación con los ciudadanos.

36. Un hobby: Mi tesis y mi blog.

37. Rasgo principal de tu carácter que te define: Tengo que hacer una encuesta entre mis amigos, no tengo ni idea.

38. Rasgo en el que más te gustaría mejorar: Paciencia.

39. A qué bloguero te gustaría que invitásemos a este homenaje y por qué: José Luis del Campo Villares. Toca muchos temas de coaching que me interesan.

40. Una frase/cita que refleje tu filosofía de vida: Aprende de la experiencia, aprende de los que ya la tienen y que eso te ayude a ser feliz junto a tu familia.

41. Blogs-Web: http://www.comunicacionaladeriva.blogspot.com/.

viernes 23 de julio de 2010

The shift (el cambio) y Wayne W. Dyer

Wayne W. Dyer es uno de los autores y conferenciantes más conocidos a nivel internacional. Quizás su libro más famoso sea Tus zonas erróneas aunque tiene una larga colección de títulos recomendables. Especialmente interesante es Inspiración. Encuentra tu verdadera esencia, del que daré cuenta algún día, en el Dyer trabaja la conexión entre el mundo espiritual (intangible / invisible) y el material (tangible / visible) que es la que permite encontrar nuestro sentido de vida.

Aquí hace ya algunos meses dejamos su excelente conferencia El poder de la intención (igual que uno de sus libros). Merece la pena verla. No tiene desperdicio.

Hoy hablo de él porque a raíz de una de sus obras The shift (El cambio) se ha hecho una película con el mismo título. La cinta combina 3 historias de personas con vidas desorientadas y a partir de un momento (turning point) se produce el cambio. Todo intercalado con reflexiones de Dyer.

Dejo una entrevista del director del film, Michael Goorgian, al propio Dyer, el trailer en castellano, y los links de la película (en inglés) para que la podáis ver:

Entrevista a Wayne W. Dyer:


Trailer The Shift (El cambio), en castellano.


Película The Shift (El cambio), en inglés.

Parte 1/13: http://www.youtube.com/watch?v=Pq7os-9l7M8&feature=related
Parte 2/13: http://www.youtube.com/watch?v=8ZZ3YFhqpwk&feature=related
Parte 3/13: http://www.youtube.com/watch?v=RFDR0kcoI2c&feature=related
Parte 4/13: http://www.youtube.com/watch?v=Gw6HgcdYJXc&feature=related
Parte 5/13: http://www.youtube.com/watch?v=TXbVD02B7PM&feature=related
Parte 6/13: http://www.youtube.com/watch?v=wjRrjocxIV4&feature=related
Parte 7/13: http://www.youtube.com/watch?v=m-F5ADacHGQ&feature=related
Parte 8/13: http://www.youtube.com/watch?v=t8EiMHBGdk0&feature=related
Parte 9/13: http://www.youtube.com/watch?v=if4D0_0dUuQ&feature=related
Parte 10/13: http://www.youtube.com/watch?v=GvgGEHJ0BMw&feature=related
Parte 11/13: http://www.youtube.com/watch?v=OAGzpmuNTbU&feature=related
Parte 12/13: http://www.youtube.com/watch?v=2u2JHAimfuU&feature=related
Parte 13/13: http://www.youtube.com/watch?v=J5TeR7x-P2Y&feature=related

jueves 22 de julio de 2010

Tintín como directivo

Acostumbro a guardar artículos, reportajes o entrevistas que me gustan. Ayer, a raíz de un mail que le envié a mi amigo Manuel Medina, consultor de Human Profit Consulting, sobre el personaje de cómic Tintín de Georges Remi (Hergé), del que es un apasionado, recordé un artículo publicado en Expansión & Empleo publicado con fecha 7 de septiembre de 2007. Llevaba por título: ¿Tintín directivo? Lo reproduzco porque creo que os puede gustar a los amantes de este personaje:

¿Tiene Tintín, el genial periodista héroe de una de las historietas más célebres del mundo, competencias para ser un buen directivo? El personaje reúne cualidades como la honradez, la inteligencia emocional y el trabajo en equipo.

La verdad es que no dudaríamos en evaluarle y recomendarle como candidato en un proceso de búsqueda de directivos, por incorporar las virtudes más solicitadas hoy por las empresas:

Honradez y ética: Tintín demuestra un arraigado sentido de la honradez y de la ética. Comprometidas las crónicas de sus aventuras con un medio de comunicación en el Congo y en América, otras publicaciones le ofrecen sumas muy superiores, pero él sigue fiel a lo pactado con su empleador y las rechaza. Son también varias las oportunidades que tiene de venderse, y no barato, a los intereses corruptos de sus enemigos. La mafia le intenta comprar en Tintín en América, el traficante de armas Bazaroff en La oreja rota y Mitsuhirato en El loto azul, pero su nobleza y ética le acompañarán a lo largo de todas sus aventuras.

Inteligencia emocional: ¿Podría alguien sin una acusada inteligencia emocional soportar el mal humor y el alcoholismo latente de Haddock, la sordera y las extravagancias de Tornasol, las estupideces continuas de los gemelos Hernández y Fernández, las travesuras de Abdallah o las visitas intempestivas del pelmazo de Serafín Latón? ¿Qué me dicen de su habilidad para entenderse con personajes tan complejos como el Emir Ben Kalib Ezab, con el dictadorzuelo General Alcázar, con un rey como Ottokar e incluso con una insoportable prima donna del bel canto como la Castafiore? El joven periodista demuestra ser un mago de la inteligencia emocional.

Movilidad y multiculturalidad: Tintín no duda en viajar por todo el mundo cuando las circunstancias, su trabajo o amigos lo exigen. La distancia no es impedimento para afrontar nuevos proyectos. Así le encontramos en el Ártico tratando de descubrir un aerolito; en las selvas y altiplanos latinoamericanos rescatando a sus amigos; en el fondo del mar, buscando un tesoro; en el Tíbet convencido de que un amigo suyo ha sobrevivido a un accidente de aviación; en África, en la India y en China, en sus primeras aventuras; e incluso en la Luna, conviertiéndose en el primer personaje del mundo del cómic en llegar muchos años antes que los norteamericanos a bordo de un cohete rojo y blanco infinitamente más estético que la achaparrada nave lunar de la NASA. ¿Ha criticado alguna vez los lugares visitados? Nunca; es más, trata de adaptarse a ellos incluso vistiendo los trajes de cada lugar y adoptando sus costumbres. La globalización no es un problema para él.

Trabajo en equipo: Tiene una gran capacidad para trabajar en equipo, como demostró formando parte de la tripulación del cohete lunar en la expedición a la Luna, con la sociedad secreta china que combatía el tráfico y consumo de opio o formando parte de las tripulaciones del Aurora, en pos del meteorito en La estrella misteriosa, o en el Sirius, buscando El tesoro de Rackham el Rojo. En todas estas expediciones animó y motivó a todos los participantes y contribuyó con ello al éxito final.

Imaginación y creatividad: Tintín prueba una y otra vez ser una persona imaginativa y creadora. ¿Cómo hubiera descubierto si no que la urraca era la ladrona de las joyas de la Castafiore o que el cetro del rey Ottokar estaba escondido dentro de la cámara fotográfica o qué convenía pedir a los incas un día en el que iba a suceder un eclipse de sol para ser ajusticiado?

Serenidad y confianza: Asombra por su serenidad al enfrentarse a todo tipo de situaciones comprometidas: desde estar colgado de una palmera a punto de ser devorado por cocodrilos en Tintín en el Congo hasta su propio fusilamiento en Los cigarros del Faraón. Por no hablar de su capacidad para no perder la calma ante ataques de elefantes, leones, anacondas, tiburones e incluso el mismísimo abominable Hombre de las Nieves?

Orientación al logro: La persistencia hasta conseguir el éxito es una de sus constantes: no ceja hasta hacer que los capos de la mafia norteamericana sean encarcelados en Tintín en América, encontrar la vacuna que puede salvar a Didí, buscar a su amigo Tchang en el Tíbet o liberar al profesor Tornasol en Syldavia. Ponerse objetivos y cumplirlos a pesar de las enormes dificultades.

miércoles 21 de julio de 2010

Reflexiones veraniegas

El último día comenté que en el libro Aquí... hay mucho cuento, de Pedro Ruiz, formado por diferentes relatos de la cosecha del artista, se acompañan después de cada uno de ellos algunas reflexiones que hace el propio escritor. Dejo algunas de las que más me han gustado:

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Para los cobardes la vida acaba pronto, en el primer acto, en el primer compromiso, en el alquiler de las primeras seguridades. El resto es puro trámite.

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Desengáñate, todos nos engañamos.

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No importa que escribas mal si piensas bien.
Ni importa que pienses bien si obras mal.
Y nada importa nada si no haces lo que sientes.

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Lo que más me duele de tu ausencia... es que siempre estás presente.

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Las teorías no sudan.

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Si pudiera explicarte lo que siento no sería tan importante.

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Crear es, en buena parte, creer.

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Viaja por dentro. Hay mucho más campo. Más paisaje. Más sensaciones. Y todo es tuyo.

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Mentir es prolongar un fracaso.

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No le hagas un favor a quien se puede sentir humillado por él. No te lo perdonará nunca.

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Prediquemos con el ejemplo: no prediquemos.

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¡Qué inteligente es saber decir “no sé”!

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El humor es la forma menos suicida de decir las cosas serias.

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El ¿para qué? es un mal compañero que puede acompañarnos al suicidio.

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La vida es una larga soledad mal disimulada.

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Al poseer más de lo que necesito, me preocupo más de lo que debería.

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Según como lo mires no amanece, desnochece. Y así con todo.

lunes 19 de julio de 2010

Aquí... hay mucho cuento

En este blog hemos hablado o citado muchas veces a Pedro Ruiz. Algunos posts han sido:

- El dinero es un arma de destrucción masiva.
- La vida es una contradicción.
- RuiZcionario.

Hoy hablo de él porque en 1996 publicó un libro que no tiene desperdicio. El título: “Aquí... hay mucho cuento”. En el prólogo, escrito por Natalia Figueroa, ésta dice: “Pedro Ruiz es uno de los hombres más lleno de contrastes que conozco. Su talento es enorme. Su personalidad, brillantísima. Su agilidad mental, envidiable. Agudo observador de las cosas más pequeñas, gran conversador, magnífico oyente. Es valiente, leal, sincero. Amargo en ocasiones, desencantado a veces. Y de pronto contagia optimismo y fuerza”.

El propio Pedro Ruiz se define como “un ser viviente confuso” y dice que “la profesión más difícil del mundo es la de ser humano. El libro está compuesto de relatos “urdidos desde la travesura. Son pequeñas trampas tendidas al lector para que juegue a jugar. Hay una voluntariedad de exceso o de obviedad. Quizás ambas cosas sean el polo norte y sur de nuestras conductas”. Y continúa: “La acidez de ciertas expresiones es sólo el eco de los instintos que tantas veces apagamos por urbanidad en público, y que luego los más aparentes olvidan en la intimidad”.

Además, después de cada historia se recogen algunas reflexiones del autor relacionadas con las mismas. Algunas de esas historias son: Haz el bien y no mires a quien, Imparcialidad, Más jóvenes que nunca o El enemigo en casa. Me quedo con la siguiente que lleva por título: Los 100 negritos. Las conclusiones que las saque cada uno. Dice así:

“Fue una de las reacciones más hermosas que se recuerdan. Casi como si de una rebelión espontánea llena de sentimientos y de humanidad. Los habitantes de Villamejor de la Sierra, sensibilizados por las últimas noticias aparecidas en la prensa sobre las continuas agresiones a personas de color, habían decidido dar un paso al frente.

Torcuato, el licenciado en leyes, se había subido al balcón del ayuntamiento y había dicho las bellas palabras que prendieron la mecha:

- Mientras el mundo arde en guerras y los salvajes maltratan a los débiles... Mientras los avanzados y los cultos discuten sin llegar a conclusión alguna y se duermen en la inútil teoría... Villamejor de la Sierra, este pequeño pueblo, va dar un ejemplo práctico de hermandad. El racismo que hemos visto estos últimos meses es indigno del género humano. Todos somos iguales y no basta decirlo. Hay que demostrarlo. Y como el movimiento se demuestra andando, os anuncio que las 100 familias de este pueblo van a adoptar cada una de ellas, un niño negro. Un niño necesitado. Un niño indefenso. Para hacerlos nuestros. Para mezclar nuestra sangre. Para demostrarle al mundo que los enfrentamientos de piel y de raza, son sólo propios de mentes obtusas y corazones egoístas.

Toda la prensa nacional recogió estas palabras y sólo 3 meses más tarde, cuando llegaron al pueblo los 100 niños negros que serían adoptados por las familias del lugar, fue el pueblo más promocionado del planeta. Niños y niñas dominicanos, angoleños, somalíes, haitianos, argelinos, mozambiqueños, sudaneses y cameruneses, llegaron a la localidad y entraron a formar parte, uno por uno, de todas las familias.

Nunca la prensa del corazón tuvo más material sensible. Las revistas se llenaron de bautizos, comuniones, llegadas al colegio, juegos en los jardines, familias celebrando la Navidad y todas ellas con niñito negro.

Hubo algunos pequeños problemas de adaptación. Cada niño tenía sus peculiaridades y para los bienintencionados habitantes de Villamejor de la Sierra, no resultaba fácil asumir los idiomas, costumbres y las carencias de cada caso. Pero con bondad y paciencia, las piezas fueron encajando cada día mejor.

Los niños con edades comprendidas entre los 3 y 7 años fueron creciendo y adaptándose, cada uno a su manera, a las familias que el destino les había regalado. En general todos se acoplaron bien. Llegaron a la pubertad y la mayoría de ellos cursó estudios. Algunos destacaron en sus especialidades y nació un centenar de “negritos felices” que fueron puestos como ejemplo de la posibilidad y la obligación de los pueblos, de amarse sin límite ni prejuicios. La radiante de aquellos “cien negritos felices” era un ejemplo incontestable.

...

Han pasado 120 años. ¿Quién sea acuerda ya de los “cien negritos” de Villamejor de la Sierra? Cuando es posible se cambia de conversación. Se le ha echado tierra encima. Agua. Tras una larga agonía social y el deterioro de la convivencia, el gobierno no tuvo más remedio que sepultar el pueblo y dejarlo convertido en una gran presa.

Cuando los padres adoptivos de los “felices cien negritos” tuvieron que hacer testamento surgieron los primeros problemas. Las discusiones entre los hijos reales, blancos, y los adoptivos, negros, rompieron los pronósticos más pesimistas.

- ¿Le vas a dejar al negro lo mismo que a tu hijo de verdad?, preguntaban con ambición y cierta saña las abuelas y los parientes más cercanos.

No muy distinta fue la reacción en los casos de algunas bodas:

- ¿Pero cómo vas a permitir Aniceto que tu hija se case con ese pedazo bestia de la selva?

Según pasaban los años, las conversaciones en los bares tomaban tintes alarmantes:

- ¿Os habéis dado cuenta de que este pueblo que antes era nuestro al final va a ser de ellos, de los negros?

- ¡Cómo que ya lo es...! En diez años más, los cabezas de familias serán ellos.

- ¡Y los propietarios de las fincas de mi abuelo... coño!

- ¿A quién cojones se le ocurriría la idea de traerlos? Porque de pequeñitos... vale... pero ahora...

Las rencillas se acentuaron. Primero se llegó al insulto. Más tarde a las manos. Después al revuelo general. Y finalmente a un callejón sin salida. Hubo linchamientos, revueltas, chantajes. Y sangre. Mucha sangre.

Al gobierno no lo que otro remedio que fingir una reforma del plan hidrológico de la zona y la necesidad “inexcusable” de inundar el pueblo. Era la única forma de dispersarlos. Oficialmente en el país no habría racismo. Eso había que salvarlo. Pero se supo, ya para siempre, que una cosa es tener un niño negro en casa, adoptado y dócil, y otra muy distinta que unos negros corpulentos, y con opinión, se casen con tus hijas, controlen tu pueblo tanto como uno mismo y administren tus tierras. ¡Faltaría más!”.